Europa ante el Desafío del Transporte: El Ferrocarril, Oportunidad Clave para Reducir Emisiones
El sector del transporte en Europa se mantiene como uno de los mayores retos climáticos, con la predominancia del transporte por carretera manteniendo elevadas las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. Sin embargo, el ferrocarril emerge como una alternativa de bajas emisiones con un potencial significativo para transformar la movilidad en el continente, según un informe publicado hoy por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).
Un Sector con Emisiones en Aumento
Pese a ser un pilar fundamental de la sociedad y economía europea, sustentando más de 10 millones de empleos y contribuyendo con cerca del 5% del Producto Interior Bruto de la Unión Europea, el transporte es el único sector importante cuyas emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado desde 1990. En 2023, este sector representó aproximadamente un tercio del total de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE, siendo el transporte por carretera responsable de la gran mayoría de estas, con casi tres cuartas partes de las emisiones relacionadas con el transporte, según el informe «Sustainability of Europe’s mobility systems 2025».
La Hegemonía de la Carretera y sus Costos Ambientales
La dependencia continua de Europa del transporte por carretera se manifiesta tanto en el movimiento de pasajeros como de mercancías. Los automóviles de pasajeros representan alrededor del 72% de la actividad de transporte en Europa, sin que la cuota del transporte público haya experimentado un aumento significativo. Esta situación se agrava por la dependencia casi total de los combustibles fósiles, que en 2023 suministraron más del 90% de la energía utilizada por el transporte por carretera.
Esta hegemonía no solo dispara las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también ejerce una presión considerable sobre el medio ambiente y la salud humana. A pesar de los avances en la reducción de las emisiones de escape en las últimas décadas, persisten desafíos con contaminantes como el amoníaco (NH3) y el óxido nitroso (N2O), cuyas emisiones son difíciles de reducir. Además, la contaminación acústica del transporte sigue afectando a millones de personas en toda Europa.
El Ferrocarril: Motor de la Transición Hacia una Movilidad Sostenible
Frente a este panorama, el ferrocarril se presenta como una solución estratégica. Al ser una opción de bajas emisiones tanto para el transporte de personas como de mercancías, ofrece una oportunidad crucial para descarbonizar el sector y avanzar hacia los ambiciosos objetivos de la UE, incluyendo la neutralidad climática para 2050 y los objetivos de Contaminación Cero para 2030.
Alcanzar estas metas exige esfuerzos sostenidos y una reorientación de las políticas de transporte. Promover el ferrocarril, junto con otras formas de movilidad sostenible, es esencial para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar los impactos ambientales y sanitarios que el transporte sigue generando en Europa.

