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Europa impulsa materiales de construcción de bajas emisiones para edificios más sostenibles

La Unión Europea da un nuevo paso para reducir la huella climática del sector de la edificación con la publicación de un marco común para calcular el Potencial de Calentamiento Global (PCG) de los edificios a lo largo de todo su ciclo de vida. Esta iniciativa refuerza el papel de los materiales de construcción de bajas emisiones de carbono como palanca clave para avanzar hacia la neutralidad climática.

Las nuevas normas, adoptadas por la Comisión Europea, establecen una metodología armonizada para que todos los Estados miembros calculen de forma comparable las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a los edificios nuevos. El marco se basa en la Directiva sobre la Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) y tiene como objetivo mejorar la coherencia, la transparencia y la comparabilidad de los datos en toda la UE.

Medir el impacto climático durante todo el ciclo de vida

El cálculo del PCG tiene en cuenta todas las fases del ciclo de vida de un edificio: la producción y el transporte de los productos de construcción, las actividades de la obra, el consumo energético durante su uso, la sustitución de materiales, así como la demolición, el transporte y la gestión de los residuos, incluyendo su reutilización, reciclaje o eliminación final. De este modo, se ofrece una visión completa del impacto climático real de la edificación.

De acuerdo con la EPBD, este indicador deberá calcularse y divulgarse en los certificados de eficiencia energética de todos los edificios nuevos con una superficie construida superior a 1.000 m² a partir de 2028. El requisito se ampliará a todos los edificios nuevos a partir de 2030, lo que supone un fuerte incentivo para optar por soluciones constructivas con menor huella de carbono.

Un impulso a los materiales y técnicas constructivas limpias

La introducción de este marco común favorecerá el uso de materiales de construcción bajos en carbono, como el acero y el cemento limpios, así como técnicas que contribuyen al almacenamiento de carbono, como la construcción con madera. También promoverá la reutilización y el reciclaje de materiales, reforzando la economía circular en el sector de la edificación.

El reglamento delegado establece un enfoque común, pero al mismo tiempo concede flexibilidad a los Estados miembros. Los cálculos se basarán en valores predeterminados definidos a nivel nacional y en los datos proporcionados por los fabricantes en el marco del Reglamento de Productos de Construcción y de la legislación sobre diseño ecológico y etiquetado energético.

Próximos pasos institucionales

El reglamento delegado pasará ahora a examen del Consejo de la Unión Europea y del Parlamento Europeo durante un período de dos meses, prorrogable por otros dos en caso de solicitud. Si no se formulan objeciones, la norma entrará en vigor y comenzará a aplicarse progresivamente en los próximos años.

Con esta iniciativa, la Unión Europea refuerza su apuesta por una edificación más sostenible, transparente y alineada con los objetivos climáticos, situando el impacto ambiental de los materiales y de todo el ciclo de vida de los edificios en el centro de las decisiones de diseño y construcción.