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Galicia se prepara frente al cambio climático con una nueva Ley del clima

En un contexto de veranos cada vez más cálidos y extremos, Galicia avanza hacia un nuevo marco normativo para adaptarse a los retos climáticos del presente y del futuro. Con la Ley del clima en fase final de tramitación, se aspira a reforzar las capacidades del territorio para afrontar eventos meteorológicos adversos como olas de calor, sequías, incendios o inundaciones, al tiempo que se consolida el compromiso gallego con la neutralidad climática antes de 2040.

Este instrumento legislativo elevará a rango de ley los objetivos de reducción del 75% de emisiones netas de GEI para 2030 respecto a 1990, y la neutralidad climática total en 2040, adelantándose diez años al objetivo marcado a nivel europeo. Pero no se trata solo de metas a largo plazo, sino de acciones concretas para proteger la salud y bienestar de la población ante fenómenos extremos cada vez más frecuentes.

Entre las medidas ya en marcha que se integrarán en el nuevo marco normativo destacan:

  • La creación de refugios climáticos en municipios gallegos, zonas verdes acondicionadas para proteger a la ciudadanía del calor extremo, con una primera línea de ayudas que ha financiado 42 actuaciones en 35 ayuntamientos.
  • El refuerzo de sistemas de alerta temprana y predicción avanzada, con la incorporación de inteligencia artificial para anticipar fenómenos meteorológicos severos.
  • El impulso a la marca Refugio Climático, que reconoce y visibiliza espacios adaptados para mitigar los efectos del calor.
  • El fomento de hábitos saludables durante episodios de altas temperaturas, incluyendo campañas de concienciación con recomendaciones sobre hidratación, alimentación, protección solar y actividades al aire libre.

El balance climático de Meteogalicia confirma esta tendencia. Julio fue un mes muy cálido y seco, con temperaturas medias superiores a lo habitual —hasta 1,3 ºC por encima de la media histórica— y registros cercanos a los 40 ºC en puntos del interior como Ourense. Aunque no se trató del mes más extremo, evidencia la necesidad de anticiparse con infraestructuras, planificación y cultura de la resiliencia climática.

Para agosto, se prevé una continuidad de las condiciones secas y cálidas, aunque con posibles precipitaciones moderadas en la segunda quincena, según los modelos europeos.

Con la nueva Ley del clima, Galicia reafirma su compromiso de ser un territorio más resiliente, habitable y preparado ante el cambio climático, cuidando tanto de sus ecosistemas como de las personas que lo habitan y visitan.