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La bolsa negra cae en noviembre un 3,3% y se incrementa el reciclaje de la amarilla en casi un 5%

Respecto al mismo período del año 2019, el residuo convencional (bolsa negra) baja de las 63.320,27 toneladas a las 61.229,96.

Por su parte, la bolsa amarilla sube desde las 2.362,59 toneladas a las 2.477,34.

Sogama recuerda que las mascarillas desechables deben depositarse en el contenedor verde genérico para que reciban el mejor tratamiento: la valorización energética a más de 850ºC.

Asimismo, esta empresa pública retomó el pasado 23 de noviembre la gestión de los residuos sanitarios de bajo riesgo procedentes de los centros adscritos al SERGAS.

La  segunda ola del COVID-19, especialmente virulenta durante el pasado mes de noviembre, se ha traducido, en el ámbito de los residuos convencionales (bolsa negra) generados por los 295 ayuntamientos adscritos al modelo de Sogama, en una reducción del 3,3%, bajando de las 63.320,27 toneladas producidas en el mismo período de 2019 a las 61.229,96 toneladas del presente ejercicio.

Por su parte, la contribución al reciclaje de envases ligeros (bolsa amarilla: envases de plástico, latas y briks) continúa su tendencia al alza, incrementándose en un 4,9% al subir de  las 2.362,59 toneladas registradas en noviembre 2019 a las 2.477,34 toneladas de este año.

Esto significa que los gallegos, a pesar de las circunstancias, mantienen su compromiso con la segregación de los desechos en origen y posterior depósito de los mismos en los correspondientes contenedores para que puedan ser reciclados y reincorporados al circuito comercial con una nueva vida.

LAS MASCARILLAS DESECHABLES, AL CONTENEDOR DE LA FRACCIÓN RESTO

Respecto a las mascarillas desechables fuera de uso, que son objeto de confusión al estar conformadas por una capa de polipropileno (un tipo de plástico) y considerar muchos ciudadanos que su destino es el contenedor amarillo, Sogama recuerda que estos materiales, al igual que los guantes de un solo uso, las toallitas húmedas y los bastoncillos de algodón, deben introducirse en el contenedor verde genérico, junto con la parte no reciclable de la basura, a fin de que estos materiales puedan ser valorizados energéticamente a más de 850ºC, temperatura con la que se garantiza la eliminación de patógenos y otros agentes nocivos.

La compañía pública recuerda a la población la necesidad de ser extremadamente cuidadosos con estos residuos, ya que una mascarilla desechable abandonada en el entorno natural puede tardar entre 300 y 400 años en degradarse, con los consiguientes perjuicios para el medio ambiente, los ecosistemas y la propia fauna.

Asimismo, Sogama retomó el pasado 23 de noviembre la gestión de los residuos sanitarios de bajo riesgo procedentes de los centros adscritos al Sergas. Con tal fin, reactivó una línea de tratamiento independiente a la de los urbanos, así como una planta provisional para la que se contrató personal externo, en la que estos desechos son triturados y acondicionados con el objeto de ser convertidos en un combustible CDR que luego alimenta las calderas de la planta temoeléctrica.

Se garantiza así la mejor gestión posible para estos materiales, que no es otra que la valorización energética, tal y como se contemplaba en las instrucciones publicadas en su momento por el Ministerio de Sanidad y el Ministerio para la Transición Ecológica, un proceso que se lleva a cabo con todas las garantías ambientales y de protección de la salud.

Fuente: Sogama
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