La cooperación institucional impulsa un ahorro de casi 550.000 euros en la gestión de residuos del Morrazo
Las ayudas articuladas por la Xunta de Galicia y la aplicación del canon reducido por parte de Sogama permitieron que los ayuntamientos de la Mancomunidad del Morrazo —Cangas, Bueu y Moaña— ahorrasen en 2025 un total de 548.869 euros en costes de gestión de residuos.
Los tres municipios, al igual que otros 277 de Galicia, se acogieron al canon reducido de 95 €/tonelada frente a los 108 €/tonelada del canon genérico, condicionado al cumplimiento de al menos uno de estos requisitos: reducir en un 1% la producción de bolsa negra respecto al ejercicio anterior o incrementar en un 3% la aportación al reciclaje del contenedor amarillo o al compostaje de la fracción orgánica recogida en el contenedor marrón.
En el caso del Morrazo, aunque la aportación al reciclaje de envases ligeros descendió un 1,52% (de 790 toneladas en 2024 a 778 en 2025), se logró reducir la generación de bolsa negra en un 1,78%, pasando de 22.585 toneladas a 22.182. Asimismo, se incrementó de forma significativa la aportación al compostaje industrial, que subió de 55,12 toneladas a 80 toneladas.
A este esfuerzo se sumaron los ingresos procedentes del Fondo de Compensación Ambiental aportados por la Consellería de Facenda, que en abril ingresó a los tres concellos un total de 260.491,94 euros. Gracias a esta combinación de incentivos, el coste real por tonelada de residuos para Cangas, Bueu y Moaña se situó en 83 €/tonelada.
Impulso al compostaje industrial
Con el objetivo de seguir reduciendo los residuos enviados al Complejo Medioambiental de Cerceda e incrementar el tratamiento diferenciado de la materia orgánica, representantes de la Mancomunidad visitaron la planta de biorresiduos de Vilanova de Arousa, acompañados por el presidente de Sogama, Javier Domínguez Lino, y técnicos de la sociedad.
La instalación, con capacidad para tratar 15.000 toneladas anuales de materia orgánica y 7.000 toneladas de material estructurante, integra todas las fases del proceso de compostaje: pretratamiento, fermentación, maduración y almacenamiento, así como sistemas avanzados de tratamiento de aire y aguas. El resultado es la obtención de compost, un abono natural con aplicaciones en agricultura y jardinería.
La planta incorpora tecnologías de última generación en procesado, control de olores y reducción de ruido, garantizando una actividad industrial respetuosa con el entorno. Además, una parte de la instalación es energéticamente autosuficiente gracias a paneles solares fotovoltaicos, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
Incentivar la mejora continua
El actual modelo de canon, con una modalidad genérica y otra reducida, responde a un contexto marcado por la aplicación de impuestos estatales al vertido y a la incineración, así como por otras medidas que afectaron a la estructura económica de Sogama. Para mitigar el impacto sobre los concellos y la ciudadanía, la Xunta asumió el 60% de la subida (25 €/tonelada), incentivando así una gestión más sostenible basada en la reducción y el reciclaje.
El caso de la Mancomunidad del Morrazo evidencia que la combinación de corresponsabilidad municipal, apoyo autonómico e impulso al compostaje permite avanzar hacia un modelo más eficiente, circular y económicamente equilibrado en la gestión de residuos urbanos.

