La Unión Europea avanza con firmeza hacia la neutralidad climática: reducción del 90 % de emisiones en 2040
En un paso decisivo hacia la neutralidad climática, la Unión Europea ha acordado establecer un objetivo intermedio vinculante de reducción del 90 % de las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2040, tomando como referencia los niveles de 1990. Este nuevo compromiso sitúa a Europa en la senda para alcanzar su meta de cero emisiones netas en 2050, consolidando su liderazgo global en acción climática.
El acuerdo, que modifica la actual Ley Europea del Clima, representa un consenso estratégico entre los Estados miembros para dotar de previsibilidad, estabilidad y ambición al marco legislativo climático posterior a 2030. Además de fijar este hito, se incorporan medidas de flexibilidad y salvaguardas que equilibran los objetivos ambientales con la competitividad industrial y la cohesión social.
Una hoja de ruta climática más clara y robusta
El nuevo objetivo del 90 % refuerza el marco legal vigente y establece el rumbo para las futuras propuestas legislativas de la Comisión Europea. Se contemplan mecanismos que permitirán a los Estados miembros adaptar sus esfuerzos a sus realidades nacionales, sin comprometer la integridad del objetivo común.
Entre las medidas destacadas:
- Uso limitado de créditos internacionales de carbono: Se permitirá cubrir hasta un 5 % del objetivo mediante créditos de alta calidad, lo que implica que la reducción interna mínima será del 85 %.
- Reconocimiento del papel de los sumideros de carbono: Se incorpora la posibilidad de contabilizar absorciones permanentes de carbono para compensar emisiones residuales.
- Flexibilidad sectorial y tecnológica: Los países podrán equilibrar esfuerzos entre sectores, favoreciendo una transición rentable y socialmente justa.
Competitividad, innovación y justicia climática
La propuesta mantiene como ejes centrales la eficiencia energética, la asequibilidad, la innovación tecnológica y el acceso equitativo a financiación verde. Se refuerza el compromiso de impulsar tecnologías climáticas escalables, con enfoque neutro en cuanto a soluciones, y se propone la mejora de infraestructuras críticas como las redes eléctricas, esenciales para una Europa climáticamente resiliente.
También se pone el foco en una transición socialmente equilibrada, con especial atención a la protección de las personas y sectores más vulnerables ante los cambios económicos y estructurales.
Seguimiento continuo y revisión del marco climático
El acuerdo incluye la introducción de evaluaciones bienales para verificar el progreso hacia los objetivos, tomando en cuenta la evidencia científica más reciente, los avances tecnológicos y la evolución de los mercados energéticos. Esta revisión periódica permitirá ajustes normativos para garantizar tanto el cumplimiento de los objetivos climáticos como la competitividad global de la industria europea.
Entrada en vigor del ETS2 y próximos pasos
Como medida adicional, se ha acordado aplazar hasta 2028 la entrada en vigor del nuevo régimen de comercio de derechos de emisión (ETS2) para los sectores de edificación y transporte por carretera, con el fin de facilitar su implementación y adaptación.
El siguiente paso será la apertura de las negociaciones entre el Consejo y el Parlamento Europeo (diálogos tripartitos), con el objetivo de consensuar el texto definitivo de esta histórica reforma climática.

