Más inversiones en Galicia para reducir la huella hídrica y reforzar la resiliencia frente al cambio climático
El presupuesto destinado a la gestión integral del agua crece en Galicia un 5% en 2025, impulsando actuaciones clave para la eficiencia hídrica, la protección de los ecosistemas y la adaptación al cambio climático, con especial atención al medio rural.
Las líneas estratégicas para este año se centran en optimizar el uso del agua, modernizar las infraestructuras hidráulicas, reforzar el apoyo a los ayuntamientos y promover la corresponsabilidad ciudadana frente a un recurso cada vez más limitado.
Entre las prioridades figura la reducción de pérdidas en las redes de abastecimiento, la mejora de los sistemas de saneamiento y depuración para garantizar vertidos de mayor calidad en ríos y rías, y la creación de depósitos para asegurar el suministro en zonas de alta demanda. Estas actuaciones contarán con una inversión total de 73,1 millones de euros.
Un capítulo especialmente destacado es el que impulsa un medio rural más resiliente, con 18,8 millones de euros destinados a dotar a los pequeños núcleos y áreas dispersas de soluciones equivalentes a las de los grandes ayuntamientos, tanto en abastecimiento como en saneamiento, mediante tecnologías innovadoras adaptadas al territorio.
Además, se reservan 34,5 millones de euros para mejorar la eficiencia del ciclo integral del agua, lo que incluye medidas como la gestión directa de estaciones depuradoras, la creación de la Escuela del Agua para formar a profesionales, y el impulso de la digitalización para una toma de decisiones más precisa y eficaz.
La restauración ecológica también gana protagonismo, con 15,1 millones de euros destinados a conservar ríos y humedales, actualizar los planes hidrológicos y controlar la contaminación puntual y difusa, aspirando a que Galicia alcance la excelencia en el estado de sus masas de agua.
En paralelo, se destinan casi 13 millones de euros a incrementar la resiliencia frente a fenómenos extremos vinculados al cambio climático. Para ello, se elaboran nuevos mapas de riesgos climáticos, se planifican soluciones basadas en la naturaleza como corredores verdes en áreas urbanas y se prioriza la sensibilización ciudadana a través de programas de educación ambiental y divulgación.
El objetivo final es lograr una gestión hídrica más inteligente, descentralizada y comprometida, donde el uso eficiente del agua y la planificación territorial contribuyan tanto a preservar los ecosistemas como a garantizar la sostenibilidad de los servicios hídricos para toda la población.

