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Se refuerza la protección marina con diez nuevas Zonas Especiales de Conservación y planes de gestión actualizados


España amplía su red de espacios protegidos en el Mediterráneo con la declaración de diez nuevas Zonas Especiales de Conservación (ZEC) marinas, acompañadas de sus correspondientes planes de gestión y medidas de conservación también aplicables a siete Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Además, se actualizan los límites de otros doce espacios protegidos para mejorar su coherencia ecológica.

Estas acciones refuerzan el compromiso con la protección de al menos el 30 % de la superficie marina antes de 2030, en línea con los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal. La ampliación se centra en el litoral de la Comunidad Valenciana, consolidando una red de conservación que ordena los usos del mar, preserva hábitats sensibles y favorece la sostenibilidad de los ecosistemas marinos.

Diez nuevos espacios protegidos

Los diez Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) marinos que pasan a ser ZEC incluyen áreas emblemáticas como:

  • Espacio marino de Orpesa y Benicàssim
  • Entorno e interior del espacio marino de Illes Columbretes
  • Alguers de Borriana-Nules-Moncofa
  • L’Almadrava
  • Marina Alta
  • Ifac
  • Cabo de les Hortes
  • Isla de Tabarca
  • Cabo Roig

Sus nuevos planes de gestión incorporan medidas específicas para compatibilizar conservación y actividad humana, regular usos del espacio, proteger especies migratorias y restaurar hábitats clave.

Rediseño de límites para una conservación más eficaz

Se actualizan los límites de doce espacios protegidos de la Red Natura 2000 marina, para adaptarlos a los últimos conocimientos científicos, evitar solapamientos y mejorar su gestión. Entre ellos, se modifican dos ZEPA declaradas en 2014, facilitando así una protección más coherente de los valores naturales del área.

Más biodiversidad, más resiliencia climática

La iniciativa permite avanzar hacia una red ecológica marina más sólida, que garantiza la preservación de especies vulnerables, contribuye a la adaptación al cambio climático y refuerza los servicios ecosistémicos esenciales, como la protección costera, la calidad del agua o el equilibrio de las cadenas tróficas marinas.