Urgencia climática impulsa una inversión de 32 millones para restaurar bosques en riesgo de desertificación
Una inversión extraordinaria permitirá ejecutar actuaciones de restauración en masas forestales afectadas por la sequía, el decaimiento ecológico y la proliferación de plagas en todo el territorio nacional.
Esta actuación se enmarca dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y tiene como objetivo recuperar zonas forestales en estado avanzado de deterioro, especialmente en áreas expuestas a riesgos crecientes por el cambio climático. La inversión cubrirá más del 80 % de las solicitudes presentadas por comunidades autónomas, permitiendo trabajos selvícolas, control de plagas, mejora de hábitats, transformación de especies forestales y adecuación de infraestructuras básicas.
Una parte de los fondos está destinada a regiones especialmente vulnerables, como Castilla-La Mancha, donde se aplicarán medidas preventivas y de restauración en zonas prioritarias.
Un enfoque de gestión forestal sostenible
Los proyectos se desarrollan en el marco de la inversión dedicada a Gestión Forestal Sostenible, que busca tanto la prevención de incendios como la restauración ecológica de ecosistemas forestales y su biodiversidad. Esta línea ya ha ejecutado más de la mitad de los 401 millones asignados a nivel estatal.
El refuerzo estructural también alcanza a las bases de intervención en incendios forestales, con un programa de modernización de las instalaciones BRIF que incluye infraestructuras energéticamente eficientes, helipuertos renovados y espacios adaptados a las exigencias de seguridad y operatividad de los equipos forestales. Se prevé que estas nuevas instalaciones, actualmente en obras, entren en funcionamiento a finales de 2025.
Prevención, restauración y reconocimiento profesional
Además de los recursos económicos, se reconoce la importancia de una estrategia integral basada en la prevención, la restauración activa y la dignificación del trabajo forestal, en un contexto de veranos cada vez más extremos y mayor riesgo de grandes incendios.
Esta línea de trabajo pone en valor el papel estratégico de los ecosistemas forestales como barrera frente al cambio climático, refugio de biodiversidad y recurso fundamental para mitigar la desertificación y proteger el suelo. Con esta nueva inversión, se avanza hacia un modelo de territorio más resiliente, conectado ecológicamente y mejor adaptado a los nuevos escenarios climáticos.

